Papá en el parto: ¡consejos para ser de utilidad!

Cómplice e intérprete, y además con la capacidad de hacerse a un lado, cuando sea primordial. De esta forma hay que prepararse y actuar la pareja cuando asista a la futura madre en la salón de partos.

padres en el parto
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Hace años, en los hospitales, no se dejaba la entrada de los padres en la salón de partos para presenciar el nacimiento de sus niños recién nacidos. Hoy, oportunamente, la mayor parte de los centros están equipados para aceptar que la pareja, un familiar o amigo esté al costado de la madre ahora mismo tan particular.

Pero ¿quién puede ser la preferible persona para sugerir consuelo y acompañamiento? ¿Qué capacidades y entendimientos debe tener? ¿Qué es lo que debe llevar a cabo precisamente el acompañante a lo largo de el nacimiento del niño recién nacido?

Tabla de Contenido

    A tu lado, a lo largo de el preparto

    Tu pareja, un amigo, una hermana... Cualquiera puede acompañar a la mujer a lo largo de el parto, siempre que sea un individuo que la conozca bien, se ajuste a sus pretensiones y disfrute de su plena seguridad.

    Además, es requisito que sea muy fuerte y distante, que no se vea afectada por los inevitables instantes de fatiga por los que va a pasar la madre y que, en cambio, sea con la capacidad de animarla a continuar adelante.

    Por este motivo, por lo general, se sugiere a las mujeres embarazadas que no sea su madre quien las asista, ya que tiende a ser un individuo bastante permeable a las emociones y sentimientos actualmente.

    No es requisito que quien asista tenga entendimientos particulares sobre el trabajo de parto. Pero es preferible si, a lo largo de el embarazo, participó en algún curso de elaboración al parto con la mujer preñada, para entender qué va a pasar. Si aparece alguna duda o temor, no debe tener reparos en averiguar o solicitar explicaciones y aclaraciones a la matrona.

    Su labor es comunicar calma y seguridad a la mujer, y no va a poder llevarlo a cabo si, paralelamente, tiene intranquilidades.

    De igual modo, quien acompañe a la madre debe estar listo para verla en situaciones únicas, como jamás la había visto antes. Si uno piensa que esto podría perturbarlo, es preferible que se realice a un lado y deje a otra persona estar presente a lo largo de el nacimiento.

    El masaje y la respiración

    Hay varias cosas que el padre o acompañante puede llevar a cabo para contribuir a la madre a lo largo de el parto:

    • Darle un masaje en la parte baja de la espalda para que logre relajarse entre contracciones. No es requisito comprender las técnicas de masaje específicas: algunas veces, una fácil caricia es bastante.
    • Si el trabajo dura un largo tiempo y la mujer se siente privada de energías, puede darle un caramelo o un terrón de azúcar para contribuir a que se recupere.
    • Puede refrescarle la cara con una esponja húmeda.
    • Si la futura madre aprendió a entrenar técnicas de tranquilidad y respiración profunda, puede ayudarla a realizarlas a lo largo de el parto.
    • Si ella quiere, puede poner algo de música para ofrecerle tranquilidad y ayudarla concentrarse.
    • En la etapa expulsiva, puede ayudarla y servirle de acompañamiento para tomar la posición que le resulte más confortable.

    Una presencia atenta y silenciosa

    Quien asiste a la mujer preñada tiene el papel de cómplice y mediador: debe asegurar que las solicitudes de la mujer sean escuchadas y, a ser viable, contestadas por el plantel de del centro.

    Simultáneamente, no obstante, debe comprender sus parámetros y jamás imponer su propia participación a la futura madre.

    De esta forma, entre otras cosas, si la mujer que ha pedido un masaje cambia de opinión, el cuidador debe retirarse sin insistir. Además debe ser con la capacidad de aceptar los estados de arrojo y instantes de furia o desilusión inesperados sin ofenderse ni desanimarse.

    En algunos casos, debe ponerse un límite a no llevar a cabo nada, sabiendo que su sola presencia en silencio es ya de gran impulso y consuelo.

    El instante de la contracción es una etapa principalmente delicada, que también mide la aptitud del acompañante para respetar los parámetros y su intención de trabajo. En ese instante, la mujer debe centrarse en sí misma y en lo que está viviendo. No quiere comentar y, como más alto, va a mantener un contacto visual con quien esté a su lado.

    El acompañante debe ser con la capacidad de retirarse en silencio y no entorpecer. O, según con la madre, puede hacer un reducido ritual asociado a la contracción. Entre otras cosas, reiterar la cita "una menos", para recordarle que el nacimiento del niño recién nacido está cada vez más cerca.

    Entre una contracción y la siguiente, la mujer puede llegar a quedarse dormida a lo largo de unos minutos para recargar energía. Tampoco hay que intervenir en esta situación, sino respetar sus deseos y seguir estando ajeno en silencio.

    Precauciones en el hospital

    Por causas de higiene, las instalaciones sanitarias requieren algunas prudencias a quien quiere ayudar como acompañante al parto.

    En varios casos, para ingresar en la salón de partos, es requisito enseñar el resultado negativo de la prueba de la salmonela realizada no bastante más de treinta días antes del parto. El examen, que se transporta a cabo por medio de el exámen de una exhibe de heces, se usa para hacer un diagnostico infecciones bacterianas de la familia de la salmonela. Comúnmente, estas infecciones son asintomáticas o causan trastornos intestinales leves en mayores, pero para un nacido hace poco tienen la posibilidad de ser muy graves.

    En la salón de partos, en la mayoría de los casos, se pide vestirse con bata, cofia y mascarilla. Ya que los métodos tienen la posibilidad de cambiar de un hospital a otro, lo destacado es preguntar de manera directa en el centro donde la madre tiene intención de ofrecer a luz a su hijo.

    Es aconsejable llevar comida y bebida, debido a que el parto puede alargarse numerosas horas y el centro de salud puede que no esté equipado con un lugar de comidas o máquinas expendedoras.

    Consejos de la matrona para la presencia del padre en el parto

    Pocos hechos hay en la vida de una pareja equiparables al nacimiento de un hijo. Presenciar juntos este instante tiene efectos positivos desde un criterio físico y emocional. ¿Qué consejos nos ofrece la matrona Irina Alonso Escalante, habitante de la Unidad Docente del Hospital Valme de Sevilla?

    • Estar acompañada por la pareja u otra persona importante elegida por la gestante estimula el confort físico y emocional de la futura madre a lo largo de el trabajo del parto y hace más fuerte el vínculo familiar, lo que repercute favorablemente en el avance del niño recién nacido.
    • El acompañamiento continuo se asocia a una reducción en la duración del trabajo del parto, a una menor necesidad de anestesia epidural, de esta forma como a una reducción de partos instrumentados y de cesáreas.
    • Según se desprende de distintos estudios, la pareja es la persona que escoge la madre para acompañarla a lo largo de el parto. Hablamos de una elección que los dos integrantes acostumbran tomar ya a lo largo de el embarazo. El hecho de comunicar esta vivencia provoca que los lazos afectivos se hagan más fuertes y que se extiendan al posparto, lapso a lo largo de el cual la pareja es sustento emocional para la madre, proporcionándole seguridad y acompañamiento en el momento de proteger al niño recién nacido.
    • El acompañamiento de la pareja se complementa con el acompañamiento y los cuidados de la matrona, responsable de ofrecer a la mujer las medidas de confort primordiales para hallar una reducción de intervenciones médicas y un parto más natural, que, al final de cuenta, es lo que las mujeres están demandando. Por esto, es exacto acordarse que las matronas son las expertos capacitadas para proveer sustento continuo a las parejas a lo largo de el trabajo del parto, subiendo sus escenarios de confort y realizando del desarrollo de ser padres la vivencia más exitosa de sus vidas.

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