Cuando tu hijo empieza a hablar: Cómo apoyarle adecuadamente?

cuando el nino empieza a hablar

Hola amigos y amigas, una vez más, os hemos preparado una estupenda guía para que aprendas todo sobre las primeras palabras de tu hijo. ¿Cuándo empiezan a hablar los bebés? Todo eso y mucho más lo veremos a continuación.

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    ¿Cuáles son las etapas típicas del desarrollo del lenguaje de un niño?

    De 7 a 10 meses: aparece "Lalación". El niño comienza a repetir secuencias consonante-vocal, repetidas (por ejemplo, "papapa" o "bababa"), o variadas (por ejemplo, MaBaDa) e imita los sonidos escuchados. En esta fase es fundamental estimular al niño para que continúe sus ejercicios y no se quede indiferente.

    De 10 a 12 meses: la lalación disminuye y sólo se observa durante el juego, mientras que las primeras palabritas, que utiliza para comunicarse, comienzan a estructurarse. En este momento, la gratificación materna le ayudará a enriquecer su vocabulario.

    De 12 a 20 meses: el niño amplía su vocabulario y produce palabras sueltas combinadas con gestos, que tienen el valor de una frase (por ejemplo, agua + indicación = Mamá, quiero agua). A los 18 meses hay una explosión de vocabulario. Los niños aumentan el número de palabras producidas, aprenden más términos en poco tiempo y, a los 20 meses, el número de vocabulario disponible se ha triplicado.

    Alrededor de los 2 años: el niño adquiere la capacidad de combinar 2 o 3 palabras para formar las primeras frases, una capacidad que está estrechamente relacionada con el aumento del número de palabras que produce el niño. El desarrollo gramatical tiene una rápida aceleración.

    A partir de los tres años: la estructura sintáctica de los períodos se hace cada vez más compleja, aparecen las primeras oraciones subordinadas, aunque todavía hay dificultades gramaticales con los artículos, los plurales de los sustantivos y el uso de los pronombres.

    Por tanto, podemos deducir que a los 3 años aproximadamente los niños bebés hablan, y lo hacen bastante bien. Es importante tener en cuenta que no debemos considerar estas etapas de forma demasiado rígida, porque se trata de una edad de desarrollo y cada niño es diferente. Hay niños que son más precoces y niños que, aunque empiezan a hablar más tarde, tienen un desarrollo del lenguaje medio a los 3 años. También depende mucho del entorno que le influya y de los estímulos que reciba. Por lo tanto, si a los 2 años y medio el niño no habla o dice unas pocas palabras, es legítimo preocuparse, pero no hay certeza de que haya algo patológico.

    ¿Qué pueden hacer los padres para estimular adecuadamente el lenguaje de su hijo?

    Intenta mantener siempre el contacto visual mientras hablas con tu hijo. El contacto visual es la base de la comunicación y observar cómo la boca de tu bebé articula los sonidos le ayudará a distinguir las palabras que dices;

    Habla siempre con tu bebé, él aprende a través de ti. Utiliza palabras reales, no las modifiques en el llamado "bambinés" (por ejemplo, "¡Mira, el baubau!"). Nombra todo lo que hablas por su nombre. Intenta siempre utilizar frases cortas y sencillas para favorecer la comprensión y para que le sirva de modelo a la hora de construir sus primeras frases. Se recomienda producir frases adecuadas a su nivel de expresión utilizando frases un poco más largas que las del niño, con una o dos palabras de más.

    Describe siempre lo que estás haciendo, viendo, comiendo, tocando. "¡Estoy poniendo la mesa! ¡Ahora voy a poner las horquillas! Eso es todo".

    Mientras el niño juega, observe lo que hace y comente verbalmente las acciones de juego del momento o hable sobre el interés del niño.

    Mientras el niño juega con el coche de juguete puedes comentar con "qué rápido corre el coche.... hagamos una carrera entre el rojo y el azul... ¿quién ganará?" "¡Báñale la muñeca! Qué bien".

    Intenta hacer algunas pausas mientras te comunicas con él, para ver si quiere decir algo, ¡y refuerza siempre su producción! es aconsejable hacer una pausa entre una frase y otra, para dar tiempo al niño a procesar lo que se le ha dicho y a organizar lo que le gustaría responder. A menudo ocurre que el niño sólo llora para hacerse entender y espera que alguien comprenda sus necesidades y le satisfaga. En estos casos es importante ampliar el tiempo de respuesta y saber esperar. ¿Por qué debería el niño cambiar algo de su forma de comunicarse si ha aprendido que de todas formas consigue lo que necesita? Hay que dar al niño el tiempo y la oportunidad de encontrar una nueva estrategia para satisfacer sus necesidades... incluyendo el lenguaje.

    Haz siempre al niño preguntas abiertas, en las que pueda expresar algo más que "SÍ" o "NO". Si no responde, puedes hacerle sugerencias más sencillas, como dejarle elegir entre dos o más opciones. Hablamos de las llamadas "dobles preguntas", un pequeño truco que ayuda al niño a elegir, a decidir, a sentirse importante. "¿Con qué quieres jugar? (esperar a que el niño responda, para después proponer la elección) ¿coche de juguete o tren?"

    Juega mucho con la música, los sonidos, los ruidos, los ruidos de animales. Reproducir ritmos con una pandereta, palmas o palos facilita la adquisición del lenguaje, que también se compone de ritmos y pausas.

    Estimular al niño para que juegue a "fingir", el llamado juego simbólico: crear situaciones en las que el niño represente una situación imaginada o una historia que conoce. Por ejemplo, hacer la compra, preparar la comida, bañarse, ir al médico, interpretar a los personajes y hacerlos hablar. En el juego, los niños pueden aprender a mandar, regañar, decidir, abrazar, haciendo experiencias directas en una situación protegida y estructurada.

    ¿Qué no deben hacer los padres?

    Procure no exigir al niño que repita lo que ha dicho para que lo diga correctamente. En ese momento el niño ha hablado lo mejor posible, y la repetición, además de no tener ninguna función comunicativa, podría frustrarle más.

    No le corrijas cuando haya pronunciado mal una palabra, pero dale siempre el patrón gramatical correcto correspondiente. Aprende por imitación, y puede decidir repetirlo correctamente sin que se lo pidamos, sin ninguna frustración.

    No le hagas demasiadas preguntas. Esto puede hacer que el niño se sienta confundido y bajo escrutinio.

    No hables por el niño, de lo contrario no querrá hacerlo espontáneamente.

    Muchos padres tienen un sentimiento de culpa, porque trabajan todo el día, porque sienten que no tienen suficiente tiempo para estimular a su hijo y creen que ésta es la causa del trastorno de su hijo. En realidad, las dificultades del lenguaje están inscritas en los genes de nuestro hijo, son una característica personal, al igual que los problemas de visión o los dientes torcidos.

    En conclusión, si los niños no hablan o tienen un vocabulario reducido en relación con su edad, es legítimo hacer preguntas, pero sin exagerar el problema. En la familia es posible intervenir precozmente para que todos adopten un comportamiento comunicativo adecuado, gracias a las indicaciones descritas anteriormente. Por último, es aconsejable discutir los motivos inicialmente con el pediatra y luego, si es necesario, con un especialista del lenguaje, el logopeda.

    Gracias a la sinergia entre todas las personas que se ocupan de él, verás que, poco a poco, tu bebé florecerá y, precisamente por ser tan esperado, estas primeras palabritas serán mucho más apreciadas.

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